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Frequently Asked Questions
Preguntas y respuestas frecuentes
Esta idea extraña es extraído de un sólo texto en el viejo testamento y es distorsionado para contradecir muchas declaraciones claras sobre el origen verdadero del sábado. El texto se encuentra en Deuteronomio 5:14, 15: “mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.”

La clave para entender estos dos versículos descansa en la palabra “siervo.” Dios dijo, "Recuerda que tú fuiste un siervo en la tierra de Egipto". Y en la frase anterior a esta les recuerda "que tu siervo y tu sierva pueden estar así como tú." En otras palabras, su experiencia en Egipto como siervos les recordarían lidiar justamente a sus siervos, dándoles el sábado de descanso.

En sentido similar Dios había ordenado, “Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios. “Levítico 19:33, 34.

No era inusual para que Dios recordarles de nuevo la liberación de Egipto como incentivo para obedecer otros mandamientos. En Deuteronomio 24:17, 18, dios dijo, “No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda, sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.”

Ni el comando de ser justo ni de guardar el sábado fue dado para conmemorar el éxodo, pero Dios les dijo que su bondad de sacarlos del cautiverio constituía una fuerte razón adicional para tratar amablemente a sus criados el sábado y tratar justamente a los extranjeros y a las viudas.

De la misma forma, Dios les habló en Levítico 11:45, “Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” Seguramente nadie insistiría en que la santidad no existía antes el éxodo, o que sería desde entonces limitado sólo a los judíos, para conmemorar su liberación.
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