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Arguments Refuted
¡Argumentos desmentidos!
Si el lector voltea hacia Deuteronomio 13:6, 10; 21:18, 21; 22:21-28, y a todo Levítico 20, este leerá ahí toda la series de mandatos concernientes a darle muerte a personas quienes idolatraron, quienes eran rebeldes con sus padres, quienes cometieron adulterio o fueron culpables de incesto, quienes maldijeron a su padre o madre – de hecho quienes violaron alguna parte del código moral, por cierto alguien ha estimado que no menos de nuieve de los diez mandamientos son específicamente mencionados en conexión con la pena de muerte por su violación.

Ahora nosotros le preguntaríamos al impugnador del sábado: ¿usted creé que el idólatra, por ejemplo, debe ser puesto a la muerte, o el hijo que maldijo a su padre? Claro que la su respuesta es no. Entonces, de acuerdo con tú lógica, si cree que esta pena no debería ser implementada hoy, usted evidentemente cree que ya no está ser idólatra, por ejemplo, o que un hijo maldiga a su padre. Pero cierta conclusión obviamente sería monstruosa, por no decir nada por irracional. Pero aun así sería más irracional que la disputa porque hasta el día presente los que guardan el sábado no creen que los que lo quebrantan deberían de morir, por consiguiente la ley del sábado es abolida. Este tipo de razonamiento demuestra mucho, y tampoco demuestra nada.

Estamos de acuerdo que si la ley no tiene penalidad, no tiene poder. Pero no sigue porque nosotros no creemos en apedrear a la gente, así que entonces creemos que no habrá castigo para aquellos que violan el sábado o alguna otra parte de la ley de Dios.

La única diferencia entre el orden de las cosas de los judíos antiguos y las nuestras ahora es como aprecio al tiempo del castigo y el ejecutor del castigo. Cuando Dios era el gobernante directo, él estaba de acuerdo a un castigo inmediato impuesto. Ahora el hacedor del mal tiene que ver hacia adelante hasta el último gran día del juicio. (Ver Hebreos 10:26-29)

Por lo tanto note que el que infractor del sábado siente alivio en su mente simplemente porque Dios no ha enviado todavía un juicio imprevisto sobre él por su violación al cuarto precepto del decálogo, el cual declara que el séptimo día es el sábado del Señor tu Dios, Creador del cielo y de la tierra.

la historia cuenta que un cierto impío quien encontró especial deleite en su alarde por su desobediencia a la orden del sábado. El vivió en una localidad donde los otros campesinos cercanos a él eran devotos guardadores del sábado. Cuando llegó octubre y él cosechó sus cultivos, el encontró que tenía más en su establo que sus vecinos.

Reunidos con el ministerio de los guardianes del sábado en la calle un día, el mencionó este hecho con presunción. El ministro sólo contestó: “Dios no siempre hace una liquidación completa en octubre.” Mejor respuesta no pudo haber dado.

La fidelidad del guardador del sábado esperaba el día del juicio final para recibir sus justas recompensas por obediencia a Dios, el Creador de toda la tierra. Y de igual modo, el infractor del sábado espera aquel último gran día a dar cuenta para recibir la recompensa final por su fracaso a obedecer la orden explicita de Dios. Las violaciones de la ley de Dios es el pecado, las escrituras nos informan (1 Juan 3:4), y la paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23). ¿No son penalidad suficiente?

¿Qué del comando contra el encendimiento de fuego el sábado? Éxodo 35:3 Lee, "No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo." Nuestra respuesta, brevemente, es la siguiente:


  1. La prohibición de encender un fuego no es parte del cuarto mandamiento del decálogo. Y son los preceptos del decálogo que consideramos morales y, por lo tanto, eternamente vinculantes.


  2. Hubo muchos civiles, así como los estatutos ceremoniales dados a Israel que tenían duración limitada. Por ejemplo, hubo civiles estatutos que declaran cómo debe tratarse un esclavo. (Ver por ejemplo 21: 1 - 11.) El impugnador de sábado se encuentra en estos estatutos en la explotación de esclavos, por ejemplo, no hay ninguna justificación para la esclavitud hoy. En su lugar, él está de acuerdo con el que guarda el sábado en que muchas de los estatutos dados a Israel a través de Moisés eran una adaptación de grandes principios morales para el grado de comprensión moral de los israelitas, o para situaciones particulares que existían localmente. Ahí radica la distinción básica entre los mandamientos morales del decálogo dados a Israel directamente por Dios en el Sinaí y el anfitrión de otros estatutos dados a través de Moisés.

    Ahora si el impugnador del sábado se siente libre de descartar el estatuto en el cuidado de los esclavos que mantienen nueve de los diez mandamientos del decálogo que están todavía vigentes, ¿no tenemos igualmente razón en descartar el estatuto de encender fuegos el sábado mientras se aseguran que todos los diez del decálogo se mantengan vigentes?


  3. No es siquiera cierto, desde el contexto, que la orden a los judíos contra el fuego del sábado estaba prevista para aplicarla más que en su viaje por el desierto. La orden viene como un prefacio a una serie de órdenes relativas a la erección del Tabernáculos, las órdenes tenían vida sólo siempre y cuando el Tabernáculo estuviese en construcción y luego moría por limitación. Los mismos judíos jamás han estado de acuerdo en la prohibición contra incendios del sábado más allá del período del desierto.

    En el desierto, la temperatura era generalmente cálida, por lo tanto el fuego apenas se necesitaría para proteger contra las enfermedades. Los israelitas fueron instruidos para hornear y hervir en el sexto día algo como el Maná si deseaban comer de esa manera el día sábado. Por lo tanto no era necesario encender fuego para cocinar en ese día.

    Una vez más, para "prender" un incendio en aquellos tiempos se pretendía participar en trabajos muy reales y extensos. Como se observa en El Comentario de púlpito en sus comentarios sobre el Éxodo 35:3.

    "El prender del fuego en los primeros tiempos involucraba una labor considerable. Fue realizada normalmente frotando dos palos juntos, o torciendo uno alrededor del otro rápidamente entre las dos palmas presionándolos juntos. El fuego llegó después de un largo tiempo. Además, con en el clima cálido de Arabia y Palestina no era necesario el calor artificial, el fuego sólo podría ser encendido allí para cocinar, que involucraba más trabajo innecesario.... Los judíos generalmente ven el precepto sólo como el haber tenido una fuerza temporal."

    A la luz de estos hechos, ¿cómo la prohibición de incendios planteaba cualquier posible duda en cuanto a la calidad moral y permanente de la orden del cuarto mandamiento del decálogo?


-Respuestas a las oposiciones, Francis D. Nichol, p.134-137
 
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