Bookmark and Share    
 
Arguments Refuted
¡Argumentos desmentidos!
¿No es de común conocimiento que cuando el cristianismo comenzó en el mundo la gente de ese entonces, ambos judíos y griegos, tendrían mucho que decir sobre una nueva doctrina? Cuando Cristo reprendió al espíritu malo, ordenándole salir del hombre, la gente “estaba muy asombrada, con tanto asombro que se cuestionaban entre ellos mismos diciendo, ¿Qué es esto?, ¿Qué nueva doctrina es esta?” Marcos 1:27. Cuando Pablo vino a Atenas y comenzó a predicar la cristiandad, la gente se preguntaba, “¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?” Hechos 17:19. Otros varios pasajes pueden ser dados, demostrando que las enseñanzas del cristianismo eran consideradas nuevas y extrañas.

Regresemos al tiempo de la reforma en el siglo dieciséis. ¿Quién no sabe que las discusiones más comunes entre los reformistas eran sus nuevas enseñanzas? El argumento era sobre la manera que se oponían que estamos considerando: Si lo que ustedes reformistas dicen es verdad, ¿cómo es que estas doctrinas no fueron descubiertas antes?

Pero, ¿demostraron ciertos cargos en contra de Cristo y de los apóstoles y los reformistas que sus enseñanzas no fueron de Dios? No. Las doctrinas tienen que ser juzgadas con un criterio diferente a ese.

Pero ¿Qué cargo estuvo en contra de este novedoso cambio en el cristianismo y la reforma? Cuando Cristo o sus discípulos fueron confrontados con el cargo, siempre lo negaron, declararon que ellos no predicaban novedades, doctrinas extrañas, pero eso, al contrario, como Pablo afirmó, predicaban.”No diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder” Hechos 26:22. Cuando el cargo fue hecho en contra de los reformistas, ellos procedieron a mostrar en la biblia que las doctrinas que ellos predicaban no eran nuevas sino muy antiguas. Y, además, que podían demostrar que por muchos siglos había habido algunos hijos fieles de Dios quienes sabían y predicaban esas doctrinas.

Al leer la historia aún nos maravillamos de estos cargos que hicieron contra Cristo y los reformistas, y nos preguntamos por qué los hombres han percibido tan lentamente las verdades que ahora son tan evidentes. Pero el hecho de que fueran tan lentos indica de que ellos han fracasado para verlas y no de las doctrinas.

La relación de estos hechos a la pregunta ante nosotros es clara. Con Cristo y los discípulos y los reformistas decimos que la doctrina del sábado no es nueva; es tan vieja como la creación, y ha sido conocida y guardada por hombres piadosos a través de los siglos. Admitiendo que la verdad del sábado era casi completamente suprimida por siglos, y no se disparó progresivamente de nuevo hasta relativamente en los tiempos modernos, ¿no es un hecho que la verdad de justicia por la fe fue casi totalmente perdida por más de mil años, y no se disparó progresivamente de nuevo hasta el siglo dieciséis?

Ahora unas palabras del por qué muchos “hombres líderes” no creen en la verdad del sábado. ¿Qué de los “hombres líderes” en los días de Cristo y los reformistas? ¿Quién no sabe que fue “la gente común” quien escuchaba felizmente a Cristo; que sus discípulos eran gente ordinaria, como unos pescadores? Y ¿quién no sabe que “los grandes hombres” del tiempo de Cristo esforzaron su discusiones con la gente para que no aceptaran a Cristo por medio de averiguaciones?, “¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes o de los fariseos?” Juan 7:48. ¿Qué era lo que Pablo declaró a los primeros creyentes? “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.” 1 de Corintios 1:26. Y en el día de Lutero, ¿qué pasa con todos los “hombres líderes”? Todos los dignatarios de la iglesia estuvieron perdiendo su tiempo intentando capturarlo para quemarlo.

Es verdad, creemos que Dios tiene entre los llamados “hombres grandes” muchos corazones honestos, y que por sus filas finalmente se formaran grandes creyentes en el sábado. Pero aunque nadie lo aceptara, el séptimo día todavía será el sábado del Señor, porque ningún hombre es suficientemente grandioso para cambiar los mandamientos de Dios.

Respuestas a las oposiciones, Francis D. Nichols, pg. 253-254
 
   <<   Regreso a la lista   |    Escuela biblica sibernética gratuita