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La observancia del séptimo día es un repudio de la evolución. Sería absurdo que un hombre que no cree en la expiación observar la cena del Señor. Sería simplemente igual de absurdo para un hombre observar el sábado si este niega que Dios creara al mundo. La observancia del Sábado establece la creencia del observador que Dios han creado al mundo de acuerdo a las afirmaciones declaradas en el mandamiento del sábado. La importancia de la observancia del sábado es más claramente entendida y de manera contundente cuando seguimos escudriñando las escrituras y encontramos el hecho de la capacidad de Dios para crear, contrario a la incapacidad de otros dioses para crear, es el atributo distintivo del Dios verdadero.

En las siguientes Escrituras el Dios verdadero se contrasta con los falsos dioses por virtud del hecho de que tiene el poder creativo y los otros no lo hacen: "Porque todos los dioses de las Naciones son ídolos: pero Jehová hizo los cielos" (Salmos 96:5). "Mas Jehová es el Dios verdadero… Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra... El que hizo la tierra con su poder" (Jeremías 10: 10, 12).

Cabe señalar que la introducción del Dios verdadero, en contraste con otros dioses, el profeta dice, "Él ha hecho la tierra". Hablando de los dioses falsos, dice que: "Los que no los cielos y la tierra." El poder de crear es lo que marca al verdadero Dios de los otros dioses.

Cuando Jonás estaba presentando al Dios que él adorada, les dijo a aquellos que en el barco adoraban a otros dioses: "Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra." (Jonás 1: 9).

A través de todo el antiguo Testamento el Dios verdadero es de esta forma distinguido. Es el mismo en el nuevo testamento. En hechos 4: 24, los discípulos oraban, "Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay".

Estas palabras son sacadas del mandamiento del Sábado, que dice, "Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay". Los discípulos estaban orándole al señor cuyo poder creativo es reconocido en la observancia del monumento de la creación. Él es el Dios verdadero.

Dar a conocer a la gente de Lystra el Dios verdadero, Pablo dijo, " Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay." (Hechos 14: 15).

Nuevamente aquí encontramos a los discípulos citando el mandamiento del sábado.

Mientras que Pablo esperó en Atenas, "su espíritu se enardecía viendo a la ciudad entregada a la idolatría”. Al momento de presentarles a la gente al Dios verdadero, dijo, "porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas," (Hechos 17: 16, 23, 24). Al declararle al Dios verdadero a los filósofos, Pablo lo presentó como el único "que hizo el mundo" y después dijo: "Él es señor".

El mensaje de la hora del juicio que está siendo proclamado hoy a cada nación, tribu, lengua y pueblo hace un llamado a "adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:7).

Esta muestra de referencias de las escrituras debe convencer a cualquiera de que la gran verdad que Dios designó debe ser perpetuada por la observancia del sábado y que el único y verdadero Dios es el Creador. Por nuestro respeto del Sábado mostramos que repudiamos la evolución y aceptamos la historia de génesis de la creación, reconociendo a Dios como el Creador. Mientras sea un deber del hombre reconocer a Dios como el creador, el Sábado perdurará.

En el Salmo 111:4 se nos dice que Dios " Ha hecho memorables sus maravillas". La razón es que sus obras nos recuerdan a la creación, la creación nos recuerda del creador, y el creador es el único y verdadero Dios. Dado que “Él ha hecho memorables sus maravillas " sería sólo natural que, al cierre de la semana en la que se realizaron estas obras maravillosas, Él debía instituir un memorial por el cual nos acordemos de ellas semana tras semana. Por lo tanto no debemos olvidar nunca quién es el Dios verdadero, ni caer en la idolatría o negarlo a Él como el creador aceptando la teoría de la evolución.

Por lo tanto, al cierre de la semana de la creación, en el séptimo día, el creador descansó de todas sus obras; y al mismo tiempo "bendijo el día séptimo y lo santificó" (Génesis 2: 1 - 3). Fue santificado el séptimo día como el memorial es demostrado por el hecho de que la primera palabra en el mandamiento del sábado es "Acuérdate". ¿Acuérdate de qué? "Acuérdate del día de reposo, para santificarlo." ¿Por qué? "Porque en seis días hizo Jehová el hizo cielo y la tierra." El sábado es un memorial de su obra maravillosa la cual Él "hizo... para recordarse."

La teoría de la evolución niega la gran verdad de la cual se sostiene la observancia del séptimo día. En esta generación, cuando esta teoría es tan generalizada, ¡cuán divinamente planeada es que la verdad del sábado debe especialmente destacarse en que todos puedan ver su significado y comiencen a observarlo!

Frente a estos hechos, ¿cómo puede ser inteligente y espiritualmente aclamado el hecho de que este memorial de la creación es judío en origen o aplicación? Realmente el creador descansó el séptimo día más de dos mil años antes de la existencia de cualquier judío.

¿Fue una cuestión de indiferencia con Dios el hecho de que el hombre desde Adán a Moisés lo reconociera como el creador? ¿Entónces cesaría su reconocimiento en la Cruz? La afirmación es que todo lo relacionado con el sistema de leyes del antiguo testamento llegó a su fin en la Cruz, y aún los dispensadores afirman que "casi cada valor intrínseco contenido en el sistema de leyes es seguido e incorporado en el sistema actual de gracia." Dado que todos los adeptos fundamentalistas de esta escuela están en contra de la observancia del Sábado de la creación, deben sentirse que su existencia no tenía particular importancia y, por lo tanto, no fue seguido. De hecho condenan la observancia del día sábado sólo como vehementemente lo harían en la práctica de mentir o de la inmortalidad. Sostienen que no tenía valor esencial de ninguna manera.

Oponentes del séptimo día Sábado afirman que, aunque Dios hizo el sábado para el hombre, no había ningún valor real a él, físicamente o espiritualmente. Afirman que el hombre podría haber seguido sin él de igual manera; y como ese era el caso, llegó a su fin en la Cruz. Parece aún más extraño que Dios hubiera dicho tanto a favor de la celebración del sábado, incluso hasta llevar a la pena de muerte a quienes presuntuosamente lo violaron, si no tenía valor verdadero alguno. No es agradable mostrar estas incoherencias absurdas, pero a veces es necesario demostrar que tan infundadas son las afirmaciones de quienes desprecian el día de descanso del Creador.

-La Ley y el Sábado, Allen Walker, p. 54-56.
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